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CONVENCIÓN PARA EL ARREGLO PACIFICO DE LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES 1907

Versión: 26-06-1997

Decreto 1650 de 1997 de 26-06-1997

Ministerio de Relaciones Exteriores

Diario Oficial. Año Cxxxiii. N. 43075. 3, Julio, 1997. Pag. 1


  • Título I. Del Mantenimiento de la Paz General
  • Título II. De los Buenos Oficios y de la Mediación
  • Título III. De las Comisiones Internacionales Informadoras
  • Título IV. Del Arbitraje Internacional
    • Capítulo I. De la Justicia Arbitral
    • Capítulo ll. Del Tribunal Permanente de Arbitraje
    • Capítulo lll. Del procedimiento arbitral
    • Capítulo IV. Del procedimiento sumario de arbitraje
  • Título V. Disposiciones Finales
  • Versión 26/06/1997

Artículo 1

º. Promúlgase la "Convención para el Arreglo Pacífico de los Conflictos Internacionales", hecha en la ciudad de La Haya el 18 de octubre de 1907.

(Para ser transcrito en este lugar se adjunta fotocopia del texto de la "Convención para el Arreglo Pacífico de los Conflictos Internacionales", debidamente autenticada por el Jefe de la Oficina Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores).

Título I
Del Mantenimiento de la Paz General

Artículo 1

º. A fin de prevenir cuanto es posible el recurso a la fuerza en las relaciones entre los Estados, las Naciones contratantes convienen en emplear todos sus esfuerzos para asegurar el arreglo pacífico de conflictos internacionales.

Título II
De los Buenos Oficios y de la Mediación

Artículo 2

º. En caso de disentimiento grave o de conflicto, antes de apelar a las armas, los Estados Contratantes convienen en recurrir, en la medida en que las circunstancias lo permitan, a los buenos oficios o a la mediación de una o de varias naciones amigas.

Artículo 3

º. Independientemente de este recurso, los estados contratantes juzgan útil y deseable que uno o varios estados extranjeros al conflicto ofrezcan por iniciativa propia, cuando las circunstancias se presenten a ello, sus buenos oficios o su mediación a los Estados en conflicto.

El derecho de ofrecer los buenos oficios o la mediación pertenece a los estados ajenos al conflicto, aun durante el curso de las hostilidades.

El ejercicio de este derecho no puede jamás ser considerado por una u otra de las partes en litigio como un acto poco amistoso.

Artículo 4

º. El papel del mediador consiste en conciliar las pretensiones opuestas y en apaciguar los resentimientos que pueden producirse entre las naciones en conflicto.

Artículo 5

º. Las funciones del mediador cesan desde el momento en que se constate, sea por una de las partes en litigio, o sea por el mismo mediador, que los medios de conciliación propuestos por él no son aceptados.

Artículo 6

º. Los buenos oficios y la mediación, sea sobre el recurso de las partes en conflicto, sea sobre la iniciativa de los estados ajenos al conflicto, tienen exclusivamente el carácter de consejo y jamás tienen fuerza obligatoria.

Artículo 7

º. La aceptación de la mediación no puede tener por efecto, salvo acuerdo contrario, interrumpir, retardar o estorbar la movilización y otras medidas preparatorias para la guerra.

Si ella interviene u ocurre después del comienzo de las hostilidades, no interrumpe, salvo acuerdo contrario, las operaciones militares en curso.

Artículo 8

º. Los estados contratantes convienen en recomendar la aplicación, en las circunstancias que lo permitan, de una mediación especial bajo la forma siguiente.

En caso de controversia grave que compromete la paz de los estados en conflicto eligen respectivamente a una Nación a la cual confían la misión de entrar en contacto directo con el estado escogido de la otra parte, a efecto de impedir la ruptura de las relaciones pacíficas.

Durante la duración de este mandato cuyo término, salvo estipulación contraria, no puede pasar de treinta días, los estados en litigio cesan toda relación directa al asunto del conflicto, el cual es considerado como conferido exclusivamente a las naciones mediadoras. Estas deben aplicar todos sus esfuerzos para arreglar el litigio.

En caso de ruptura efectiva de las relaciones pacificas, estas naciones continúan encargadas de la misión común de aprovechar toda ocasión para restablecer la paz.

Título III
De las Comisiones Internacionales Informadoras

Artículo 9

º. En los litigios de orden internacional que no comprometen ni el honor ni intereses esenciales y provenientes de una diferencia de apreciación sobre puntos de hecho, las naciones contratantes juzgan útil y deseable que las partes que no hayan podido ponerse de acuerdo por las vías diplomáticas, instituyan, en cuanto lo permitan las circunstancias, una Comisión Internacional de encuesta o informadora, encargada de facilitar la solución de esos litigios, esclareciendo, por un examen imparcial y concienzudo, las cuestiones de hecho.

Artículo 10

. Las Comisiones Internacionales de Encuesta o Informadores son constituidas por convenio especial entre las partes en litigio.

La Convención de Encuesta precisa los hechos a examinar; ella determina el modo y el plazo de formación de la Comisión y el alcance de los poderes de los Comisarios.

Ella determina igualmente, si hay lugar a ello, la sede de la Comisión y la facultad de desplazarse, el idioma de que se servirá la Comisión y aquellos cuyo empleo será autorizado ante ella, así como también la fecha en la que cada parte deberá exponer o presentar su exposición de hechos y generalmente todas las condiciones que han acordado las partes.

Si las partes juzgan necesario nombrar asesores, la Convención de Encuesta determina el modo de su designación y el alcance de sus poderes.

Artículo 11

. Si la Convención de Encuesta no ha designado la sede de la comisión, entonces ésta tendrá por sede La Haya.

Una vez fijada la sede no puede ser cambiada por la Comisión sino con asentimiento de las partes.

Si la Convención de Encuesta n ha determinado los idiomas a emplear, esto se decide por la comisión.